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martes, 30 de septiembre de 2014

Cenizas

Lo consideraba insomnio. <<¿Por qué no puedo dormirme?>> se dijo para sí. Se dio la vuelta y se puso boca arriba, con unos ojos planetarios, perezosos e indolentes, y alcanzó el interruptor de la luz con una mano autómata que se divertía haciendo justo lo contrario de lo que se supone que era lo correcto y sensato: dormir.

Despierto, en vela, cogió un cigarrilo del paquete que estaba en la mesita junto a la pequeña lámpara que le alumbraba, un bote de pastillas, una copia de su carta de despido que estaba debajo de un folleto de la asociación de alcohólicos anónimos y la foto. El marco estaba roto y el cristal tenía una pequeña grieta, en forma de cuarto de luna, en la parte inferior derecha; pero la foto era nítida, igual que su recuerdo. Como si fuera ayer, o hace dos horas. Allí estaban sonrientes, felices, los tres en esa pequeñita cabaña del bosque: su dulce niña, su siempre perfecta esposa, y él.  

No hacía un año que estaban volviendo por carretera en dirección a la ciudad de esas maravillosas mini vacaciones entre naturaleza y sonrisas. En la radio estaba sonando Hold the line de Toto y los tres tarareaban vivamente. Fue el conductor que venía de frente el que no supo 'mantener la línea'. La vida a veces tiene estas macabras casualidades. Normal, por otra parte, si nos atenemos al posterior informe policial en el que se determinaba que el individuo duplicaba la velocidad permitida en una carretera comarcal con bastantes curvas. Ellas ya no estaban. Su sustento, sus pilares, su felicidad. Todo marchito. Él existía en cuerpo y forma; en alma, también estaba muerto.

Los meses posteriores fueron puro ruido. Se limitaba a respirar. Llegaba tarde y mal al trabajo, a consecuencia de las largas noches empapadas de alcohol barato. Tampoco pisaba demasiado el apartamento cochambroso que había alquilado tras vender el piso espacioso que tenían. Sus ahorros se fueron en abogados, juicios y juegos nocturnos que se vestían de evasión. No tenía nada, ni nadie, y el recuerdo de sus flores no era suficiente en un terreno tan grande, tan yermo, tan estéril, tan seco. 

Con el cigarro quemando lentamente en su comisura y la luz aclarando toda esa estancia indigna y sucia, se fijó en una mosca que yacía muerta, boca arriba, en el interior de la lamparita. Y le recordó a él cuando antes volaba con ellas a cualquier lugar. Y le recordó a él ahora que estaba ahí, de cuerpo presente, pero vacío y sin latido por dentro. Ni dudó, ni tembló: cogió el cigarrillo ya casi consumido y lo dejó entre sus dedos, con la mano apoyada en la sábana. Después cerró los ojos, sonrío y esperó, pensando <<Ya llego, preciosas. Seguid cantando.>>.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Las Lanzas de la Sinrazón.


En Asturias, tenemos la suerte de tener numerosas cuevas rupestres como la de Tito Bustillo, Covaciella o Candamo. Una cosa curiosa que recuerdo de mis visitas a estos lugares es cómo nuestros antepasados pintaban a los animales con una cierta veneración y agradecimiento, siendo éstos el tema central de los dibujos. Incluso se encuentran formas antopomórficas en lo que parece un deseo de los habitantes de las cuevas de poseer ciertas características o cualidades animales, otorgándoles así una especie de superioridad en algunos aspectos como la fuerza o la adaptación al entorno.

Y de ésta muestra de cultura e inteligencia (primitiva) hace miles y miles de años. Desde entonces, el ser humano ha evolucionado en todos los ámbitos posibles hasta el día de hoy, con altibajos y capítulos negros y desastrosos a lo largo de la Historia de los que parece que no ha aprendido y, no sólo eso, sino que volvería a ellos con un cierto regusto macabro. Como digo, en lo general se han llegado a unas capacidades intelectuales y tecnológicas realmente asombrosas que a veces chocan contra el sentido común y la lógica, generando un sinsentido realmente difícil de explicar. Una de estas colisiones tiene nombre propio: Tordesillas.

Soy antitaurino, y muy orgulloso de decirlo. Soy animalista también. Pero, digamos, un animalista hereje, un animalista a medias, un animalista hipócrita que disfruta un buen jamón, una morcilla a la parrilla, un entrecot en su punto, un foie untado en pan. Visto desde otro punto de vista, soy un carnívoro venido a menos, ya que la ingesta de carne que realizo es mínima y procuro, o me prohibo, que el 'bichito' en cuestión tenga menos de 'x' meses de vida. Amo los animales en todas sus formas y especies y el sufrimiento de éstos va ligado al mío. Son los seres más vulnerables de esta tierra, sin maldad (no confundir maldad con supervivencia) y que, en gran parte de ocasiones, dan lecciones a los que normalmente son sus dueños, sus amos, los que los encierran en jaulas, los que los abandonan, los que los torean, y un sinfín de cosas (inexplicables y bochornosas) más. Pero el maltratar, torturar, matar, hacer agonizar a un animal por puro divertimento de unos pocos es algo que me repugna como ser humano, que me abate por dentro, que me hace llorar literalmente.

No voy a entrar a valorar ni a hacer una disertación acerca del toreo. Mi postura creo que está clara, y además no es objetivo de este post. Es más, hasta el toreo en sí mismo me parece un arte cogido con pinzas comparado con esa sádica e inhumana fiesta que se celebra en la localidad vallisoletana, a la que los propios nativos le ponen con placer un sustantivo de dudoso gusto: torneo. El Torneo del Toro de la Vega. Con dos cojones. Si buscamos en Wikipedia 'torneo' nos salen tres posibles calificaciones: torneo deportivo, torneo medieval, o 'Torneo' como título de una revista andaluza ya desaparecida. ¿Acaso un acontecimiento, en el cual unos energúmenos clavan lanzas y todo tipo de objetos punzantes como tenedores, cuchillos o destornilladores a un toro inocente por mero disfrute, entra dentro de alguna de éstas categorías? Deportivo, digamos que no... Y ojalá estuviese desaparecido como la revista. ¿Medieval? Si miramos el calendario, vemos que estamos en 2014; aunque es posible que este pueblo, que con tanto orgullo celebra el evento, haya quedado anclado en esa época. Puede que sí.

Tordesillas, el pueblo que cambió la Historia estableciendo un reparto de las zonas de navegación y conquista del Atlántico y del Nuevo Mundo, es lamentablemente más conocido por la atrocidad que cometen sus vecinos en el agonizante y horroroso lanceo de un animal. ¿No sería mejor que, en vez del Toro de la Vega, celebrasen la, por ejemplo, 'Fiesta del Tratado', en honor al Tratado de Tordesillas? A fin de cuentas, sería algo que proporcionaría cultura, interés y unidad, todo lo contrario a lo que provoca el 'Torneo de la Muerte'. Un bien popular sería, desde luego. 

Pero seguramente lo que falte, en este caso, sea cultura. No voy a entrar en ese tópico que se ve por las redes sociales de que si 'la gente de Tordesillas debería leer más libros y usar menos lanzas', por que me parece absurdo. Además de una mentira... Yo me he documentado, y el libro más vendido en esta localidad es 'Teo va a una capea'. Así que... Bueno, a lo que iba; cuando hablo de falta de cultura, me refiero más bien a ese riego constante, que se ha de hacer desde que uno es pequeño, de esos valores positivos que han de inculcarse a una persona, de ese respeto por lo que te rodea, de esas ganas de aprender, de tener algún tipo de amor por el entono y, en este caso, por los animales. Y no me refiero a ese 'respeto' y 'amor' que oigo/leo a los taurinos por un toro que luego va a ser asesinado. No. Ya me entendéis lo que quiero decir. También se oye mucho eso de que "es tradición desde hace mucho tiempo", un argumento obsoleto y carente de cualquier sentido. Para mí, tradición es aquello que ofrece un bien cómun a las generaciones de una comunidad, aquello que se ha de preservar de una manera romántica, aquello de lo que una tierra se siente orgullosa a través del paso del tiempo. Y, joder, orgullo por el Toro de la Vega no se puede sentir bajo ningún prisma.

Hay muchas cuestiones que me planteo y a las que no consigo encontrar respuesta. ¿Por qué se le da una difusión en los medios con un tratamiento festivo? ¿Por qué las putas pretensiones políticas imperan sobre el sentido común de un evento lamentable? ¿Por qué a día de hoy no hay una ley regularizadora y protectora sobre los animales, una ley de verdad? ¿Por qué los miembros de seguridad como la Guardia Civil se llenan la boca contra el maltrato animal y luego son los primeros en garantizar la seguridad y la celebración de la 'fiesta', tratando además como basura a unos pocos valientes que van a mostrar su indignación?

En la última pregunta, además, hay algo relativo a un suceso denunciable acontecido este año en la celebración del torneo, suficiente como para la suspensión y abolición eterna del mismo. Y es la agresión a personas y periodistas que van, unos a protestar pacíficamente y otros a dar cobertura objetiva. Y es aquí cuando ya se pierde cualquier tipo de perspectiva, cuando se cruza una línea prohibida, cuando lo ilógico da paso a lo intolerable. En este punto, creo que las autoridades a cualquier nivel deberían de tomar la decisión responsable y sensata de prohibir para siempre el Toro de la Vega.

Elegido, que así se llamaba el pobre e inocente animal, ya está muerto y no se puede cambiar. Su agonía y su sufrimiento han sido compartidos por miles de personas, que ven desesperanzadas cómo la 'fiesta' sigue celebrándose año tras año, sin que nadie ponga remedio. Siempre esperamos que su sangre, su muerte, no sea en vano; pero lo que parece es que, lo que es en vano, es protestar e indignarse ante la sinrazón, ante lo grotesco, ante lo injusto. 

El ser humano, desde hace mucho tiempo, está herido de una lanzada de la que brota negrura, que llora, que sangra, que se hurga. La de Elegido ya no.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Look Mickey ! : Mitos del Pop Art

Bueno... después de un mes de desconexión, volvemos a darle duro al blog con más ganas que nunca. Ya estamos de vuelta en la jungla de asfalto, en la capital, con una amiga a la que no echaba de menos llamada rutina. ¿Y lo bonito que es romperla? Pues eso es justo lo que hice hace unos días, cuando me decidí a ir al Museo Thyssen-Bornemisza a ver la exposición temporal 'Mitos del Pop', que está disponible hasta el 14 de septiembre (así que todavía os quedan unos días para poder ir). Como bien dice la información de su web, "para el pop toda imagen era reciclable, todo objeto era susceptible de convertirse en arte y su verdadero propósito era ofrecer una nueva interpretación de la imagen en la cultura contemporánea". Y ya os puedo adelantar que no defrauda en absoluto, ya que es una delicia ver obras llenas de colores, rompedoras e imaginativas. Entre los artistas más representativos podemos encontrar a Andy WarholLichtenstein, Alex KatzTom Wesselmann, y Eduardo Arroyo entre otrosDado que está prohibido hacer fotos durante la visita, pondré referencias a los cuadros que más me han gustado e impresionado, y que en ningún caso han sido tomadas dentro del museo.

Roy Lichtenstein - Look Mickey! (1961)

Nada más entrar en la exposición, te obligan a ver uno de los cuadros más rompedores y a la vez desconocidos de Andy Warhol: Nacimiento de Venus. El artista tomó la idea del cuadro original de Boticelli, y le dio una vuelta... bueno, mejor verlo.


En el primer pasillo de la exposición, se encuentran varias obras collage entre las que destacan las de Roy Johnson, como este James Dean (Lucky Strike). Bien parece que para ser el clásico dandy, no te queda otra que destrozarte los pulmones, y si no que se lo digan a Bogart...


Ya en la primera sala te encuentras con varias obras de Roy Lichtenstein, como Look Mickey! que hemos puesto en el encabezado del post, o Mr. Bellamy. No sé si estaba en una exposición de arte, o en el Comic Con, pero aun así es genial.


Otro de los cuadros que me impactó y me hechizó profundamente fue Sylvia de Alex Katz. Puedo decir que estuve como diez minutos atrapado por la magnificencia del cuadro, con esa mirada fría e inquisitoria... Uno de los cuadros que más me gustó sin duda de la exposición.


Otra historia distinta es lo que sentí cuando la vi. Estaba jugueteando con la esponja, llena de espuma, con la sonrisa más bonita de todo el museo. Era preciosa. Pero no era real. La había pintado Lichtenstein, y ni siquiera le puso un nombre para que yo pudiese llamarla... Mujer en el baño, concluyó. Para mi, el mejor cuadro de toda la exposición. Es, simplemente, genial.


Y, hablando de mitos, no podía faltar Marilyn Monroe. Hay numerosos cuadros cuyo motivo principal descansa sobre las curvas de la que, probablemente, haya sido la mujer más sexy del cine. Ejemplo de ello son los cuadros Marilyn Idol de Wolf Vostell (izquierda) y 25 Marilyn de Andy Warhol (derecha).


Collages por doquier. Pero quizá el más explosivo, el que más alegría desprendía, el que más sinsentido poseía, el que más podría definir el pop art en sí mismo, es Still Life #34 de Tom Wesselmann.



Sin embargo, el collage más atrevido y que para mí gana por goleada al resto, es otro de Wesselmann que se titula Bedroom Collage. Rompedor, innovador, provocativo, pequeño pero enorme a la vez. Maravilloso.


También hay cabida para el pop art español. Eduardo Arroyo fue uno de los máximos exponentes del movimiento, y su José María Blanco White amenazado por sus seguidores en el mismo Londres (¡qué titulo!) es un cuadro que me llamó poderosamente la atención, por siniestro, atractivo, oscuro y loco. Me recuerda a uno de los libros de novela negra del gran Henning Mankell, no me digáis por qué... Cuadro difícil, ¿eh?


Otro de los cuadros de Arroyo que pueden verse en la exposición, bastante conocido además, es Vestido bajando una escalera. Otro cuadro que desafía al visitante, que le plantea un juego de perspectivas y que irremediablemente le obliga a contemplarlo de una manera casi  histérica.


Otros pintores españoles que podemos encontrar en la exposición son Equipo Realidad (Jorge Ballester y Juan Cardells) y Equipo Crónica (Manolo ValdésRafael Solbes y Juan Antonio Toledo). Caín y Abel pertenece a los primeros, y es, cuanto menos, llamativo y colorido.


En la sala final de la exposición hay un cuadro que se impone sobre los demás y ejerce una fuerza descomunal, cual guía espiritual, de Equipo Crónica anteriormente citados. Se llama La Salita y es una revisión satírica, jocosa y casi genialmente insultante a Las Meninas de Velázquez.


Este el repaso, más o menos, de las obras que más me han cautivado de la exposición 'Mitos del Pop'. Recomiendo a todos los que no hayáis ido a verla y tengáis la posibilidad de hacerlo, que os paséis por el Museo Thyssen antes del día 14 de septiembre y la disfrutéis. Os gustará o no, pero no os va a dejar indeferente. A mi me ha cautivado tanto, que he comprado los cuadros de Look Mickey! y Mujer en el baño para ponerlos en mi salón :)